Entre vulgares y espeluznantes las imágenes no necesitan palabras, si es que uno mismo es capaz de reprimir la incredulidad ante lo que está viendo y sus inesperadas consecuencias, para, a continuación, con la misma incredulidad, sin todavía creérselo del todo, vuelve a ver porque igual se trata de un error, o un montaje hecho con IA. Porque no puede ser posible que algo así ocurra hoy.
O sí, Probablemente mi credulidad me traiciona, ya que existe el sentido común, sin que ni yo mismo sepa que puñetas quiere decir sentido común, eso que, según dicen, impediría que lo que acabo de ver llegara a producirse. Nadie es tan despistado, negado, inepto, incompetente o estúpido como para cometer semejante dislate.
Estoy hablando de las imágenes en las que una joven de veintipocos años es lanzada literalmente al vacío desde un puente por dos tipos que la sostienen sobre sus brazos. Tal cual. Intento imaginar a la joven desgraciada, tan rígida y nerviosa como excitada, con los brazos abiertos y temblando de miedo por la experiencia única que está a punto de vivir. Y con razón, porque será tan única e increíble que no saldrá viva de ella.
Vuelvo a decirme que eso no puede ser posible, que se trata de un montaje, pero no, lo encuentro en otro medio y las imágenes se repiten. Sigo sin saber qué decir, pero ahora soy incapaz de ponerme en el lugar de la mujer porque me parece tan injusto como imposible, y sería pecar de arrogante.
Pero no por ello dejo de darle vueltas. Qué nos está pasando, cómo hemos podido llegar a tales extremos. No se trata de si los tipos del puenting eran o no legales, si estaban autorizados, tenían permisos, habían pasado todos los requisitos para dedicarse a tal actividad. Si disponían de las correspondientes acreditaciones, no sé, trámites, credenciales, materiales, medidas de seguridad o lo que sea que haga falta para acometer ese tipo de aberraciones con las que atraer a personas aburridas de vivir cuando todavía no han comenzado a hacerlo. Mucho peor que lanzarte al agua cuando no sabes nadar, porque en este caso nadie te va a poder salvar en el último momento de morir estrellado, que no ahogado.
Ni siquiera vale como excusa la ingenua confianza de la desgraciada víctima. Vuelves a imaginar que antes de dar el paso preguntas acerca de la solvencia y fiabilidad de esa gente, compruebas por ti misma las mínimas medidas de seguridad atendiendo a lo que a continuación vas a permitir que hagan contigo. Y las personas de alrededor, obnubilados, embebidos, abducidos por la emoción o es que literalmente hacían de espectadores imbéciles. Con perdón, porque no se me ocurre otra cosa. En situaciones así los errores, despistes, excusas y justificaciones dejan de tener sentido. Nadie, absolutamente nadie, y digo mal, fue capaz de ver más allá. Incluidos los directamente responsables que sostienen a la mujer lanzándola al vacío; tan obtusos y ciegos estaban. Tampoco se trata de la calidad de los materiales, su adecuación a las circunstancias, las medidas de seguridad secundarias, no sé, un mínimo plan B o lo que sea que se precise en tales barbaridades.
No se me va de la cabeza la opción del montaje, porque de lo contrario me sigue pareciendo imposible. Tales descerebrados no deberían… ¿qué? Son las propias víctimas quienes horrorizadas ante el vacío de sus propias vidas necesitan con urgencia emociones que les impidan pensar, dejar a un lado la propia consciencia poniéndose en manos de cualquier irresponsable que les venda el paraíso de las emociones en la tierra. Literalmente, me repito, lanzar al vacío a una persona para que se estrelle contra el suelo. No hay palabras.