Somos repetición, vivimos de repeticiones y repitiéndonos porque de ese modo aprendemos y, curiosa o sorprendentemente, mejoramos.
Viéndonos y conviviendo repetidos adquirimos conciencia de lo que somos, también de quiénes somos, aunque no siempre lo entendamos.
La repetición de la repetición solo tiene sentido, y algún significado, cuando el sujeto o sujetos también se repiten repetidos.
Para un extraterrestre solo seríamos una repetición infinita de ejemplares de la misma especie.
Nuestra repetición como organismos separados simplifica y a la vez focaliza, es decir, pone en su justa medida, la irrelevancia de nuestro valor, siempre hipotético.
Esta repetición, lo que somos, no nos hace mejores ni peores, solo nos individualiza, una ficción que nace muerta porque únicamente es eso, una ficción.
Nuestro valor como singularidades repetidas, de tenerlo, no reside en nuestro ombligo, sino en nuestra capacidad para olvidarnos de él.
Nadie recuerda los millones de ombligos que han vivido en esta tierra, como tampoco nadie recordará los que vengan; simplemente porque es imposible, además de no conducir a ningún sitio.
Pero nuestra supuesta relevancia, o excepcionalidad, tiene que ver con nuestra repetición, de no darse el caso simplemente no existiríamos, ni como excepcionalidad, ni como ejemplares ni como especie.
Sin embargo, semejante irrelevancia, o evidencia, no nos ha hecho ni nos hace comprender, todo lo contrario, todavía hay quienes consideran que su presencia, o existencia, es única y relevante, incluso excepcional.
Nuestra existencia, por darle un nombre, además de ser una fuente generadora de residuos, residuo en lo que finalmente quedamos, carece de cualquier otro sentido o significado.
Ni siquiera odiarnos, desafiarnos, enfrentarnos o destruirnos entre nosotros mismos, como ombligos airados y violentos, tiene algún sentido o significado, se trata de precipitar lo que tarde o temprano habrá de producirse, exactamente en su misma irrelevancia.
¿Entonces? ¿qué sentido tiene esta especie de derrota escrita? ¿otro ombligo más?
Por supuesto. Pero son estos intentos o relaciones entre repeticiones -proximidades, semejanzas, articulaciones, reciprocidades, vínculos, contactos, tratos, etc.-, que no ombligos que se creen tales, lo que únicamente tiene algún sentido, y valor.