Aún con frío, permanecía sin despegar la mirada de la calle, ajeno al local, también a lo que dentro de poco tendría que pedir como obligación por ocupar una mesa. Mejor decirle al camarero que no lo tenía decidido, que volviera luego; aunque no era precisamente eso en lo que pensaba en aquellos momentos. Solo miraba la calle, el frío, la ausencia de sol, gente yendo y viniendo a la que no sentía ni próxima ni lejana, ni siquiera semejante; gente que respira y ocupa espacio y con la que tienes que convivir por obligación, no hay más. Se atrevió a situarse entre ellos, uno más, extraño, confundido e indiferente para otro observador que tampoco se detendría en su paso. Pero no le salían las cuentas. ¿Dónde? ¿En qué dirección se movería? ¿De qué modo lo juzgaría ese otro curioso aburrido. Calculando los años como forma de categorización, pura rutina; aproximadamente de mediana edad (¿?). Lo más alejado posible de las criaturas que caminaban desganadas con la mochila atada a la espalda, hablando o gritando mientras daban cuenta de bocadillos y refrescos haciendo hora para volver a las aulas; hartos de libros y recreos, sin por otra parte saber por qué y cuál era la parte interesante que se estaban perdiendo, pequeños autómatas dirigidos en su rústica y joven arrogancia de pocos años y un exceso de confusión; necesitados de la prontitud de lo simple y sus nulas consecuencias. Tampoco se veía entre los individuos y parejas que cruzaban por el ventanal, no sabría decir si mayores o ancianos, correcta y respetablemente abrigados en dirección a unas ocupaciones que a juzgar por sus rostros lo eran todo, disposiciones y orden con membrete de obligación llenando los días y en cuántos casos probablemente a falta de nada mejor. Desconfiaba de su confortable y protegida seguridad, de sus apariencias y vidas satisfechas presunta o presuntuosamente cumplidas, aunque ellos mismos no lo supieran; pero allí estaban, orgullosos de su lugar o lo que fuera que hicieran con sus tiempo. ¿Y la gente de su edad? ¿Dónde estaba? No la veía o pasaban tan rápido que no le daba tiempo a distinguirlos, tal vez desvaneciéndose en lugares que no existen o empeñados en tareas y ocupaciones apropiadas que etiquetan el tiempo de respetabilidad. No advirtió la llegada del camarero, entretenido en abrir una pequeña libreta en la que anotar su consumición. Aún no lo sé, ¿puede volver en un momento? El muchacho correspondió dando media vuelta en dirección a otra mesa que acababa de ser ocupada. Entonces volvió a mirar los papeles encima de la suya, citaciones, más pruebas y ninguna respuesta, la misma mierda de siempre. Aquello de que todavía era pronto para saber o la evidencia de que por el momento no había nada, solo presunciones y temores que nunca antes habían estado ni existido, ahora en cambio suficientes para hacerlo permanecer sentado como si le fuera la vida en ello, como si se tratara de sus últimos momentos en este mundo y hubiera de hacer balance de sus pocos o muchos días; qué más daba. Se dijo nuevamente que no tenía nada de qué preocuparse a sabiendas de que tampoco serviría; tan solo era una consulta que, como imaginó, traería las correspondientes consecuencias. Nada más… y nada menos. Se vive mejor sin pruebas, como esa gente de ahí afuera sobre la que nada sabía y sin embargo parecen… ¿qué? ¿qué parece él? Tampoco podía preguntarle al observador que ahora mismo lo tiene entre ceja y ceja. ¿Qué va a pensar? Apretó los puños dentro de los bolsillos del abrigo y decidió qué pedir. Un aguardiente, al menos entraría en calor. Qué vida, siempre rezagado detrás del tiempo.
-
Entradas recientes
Archivos
- febrero 2026
- enero 2026
- diciembre 2025
- noviembre 2025
- octubre 2025
- septiembre 2025
- agosto 2025
- julio 2025
- junio 2025
- mayo 2025
- abril 2025
- marzo 2025
- febrero 2025
- enero 2025
- diciembre 2024
- noviembre 2024
- octubre 2024
- septiembre 2024
- agosto 2024
- julio 2024
- junio 2024
- mayo 2024
- abril 2024
- marzo 2024
- febrero 2024
- enero 2024
- diciembre 2023
- noviembre 2023
- octubre 2023
- septiembre 2023
- agosto 2023
- julio 2023
- junio 2023
- mayo 2023
- abril 2023
- marzo 2023
- febrero 2023
- enero 2023
- diciembre 2022
- noviembre 2022
- octubre 2022
- septiembre 2022
- agosto 2022
- julio 2022
- junio 2022
- mayo 2022
- abril 2022
- marzo 2022
- febrero 2022
- enero 2022
- diciembre 2021
- noviembre 2021
- octubre 2021
- septiembre 2021
- agosto 2021
- julio 2021
- junio 2021
- mayo 2021
- abril 2021
- marzo 2021
- febrero 2021
- enero 2021
- diciembre 2020
- noviembre 2020
- octubre 2020
- septiembre 2020
- agosto 2020
- julio 2020
- junio 2020
- mayo 2020
- abril 2020
- marzo 2020
- febrero 2020
- enero 2020
- diciembre 2019
- noviembre 2019
- octubre 2019
- septiembre 2019
- agosto 2019
- julio 2019
- junio 2019
- mayo 2019
- abril 2019
- marzo 2019
- febrero 2019
- enero 2019
- diciembre 2018
- noviembre 2018
- octubre 2018
- septiembre 2018
- agosto 2018
- julio 2018
- junio 2018
- mayo 2018
- abril 2018
- marzo 2018
- febrero 2018
- enero 2018
- diciembre 2017
- noviembre 2017
- octubre 2017
- septiembre 2017
- agosto 2017
- julio 2017
- junio 2017
- mayo 2017
- abril 2017
- marzo 2017
- febrero 2017
- enero 2017
- diciembre 2016
- noviembre 2016
- octubre 2016
- septiembre 2016
- agosto 2016
- julio 2016
- junio 2016
- mayo 2016
- abril 2016
- marzo 2016
- febrero 2016
- enero 2016
- diciembre 2015
- noviembre 2015
- octubre 2015
- septiembre 2015
- agosto 2015
- julio 2015
- junio 2015
- mayo 2015
- abril 2015
- marzo 2015
- febrero 2015
- enero 2015
- diciembre 2014
- noviembre 2014
- octubre 2014
- septiembre 2014
- agosto 2014
- julio 2014
- junio 2014
- mayo 2014
- abril 2014
- marzo 2014
- febrero 2014
- enero 2014
- diciembre 2013
- noviembre 2013
- octubre 2013
- septiembre 2013
- agosto 2013
- julio 2013
- junio 2013
- mayo 2013
- abril 2013
- marzo 2013
- febrero 2013
- enero 2013
- diciembre 2012
- noviembre 2012
- octubre 2012
- septiembre 2012
- agosto 2012
- julio 2012
- junio 2012
- mayo 2012
- abril 2012
Categorías
Meta