Diálogo salvaje (8)

Tras mucho pensarlo finalmente se decidía. Estaba harto de aguantar simplezas y gilipolleces de tanto imbécil que no sabe qué hacer con su tiempo y se dedica a importunar a los demás. Abrió la aplicación y escribió:

Esto va para los todos capullos que aún no han entendido que este grupo de wasap está dedicado únicamente para quedar y jugar al pádel, nada más. Así que, todo el que tenga necesidad de babear y hacerse pajas con tías en pelotas, se parta el culo con mariconadas supuestamente graciosas, pretenda aburrir al personal con sus viajes en moto, le diviertan los chistes y montajes para cretinos, tenga aspiraciones fascistas o solidarias o ande necesitado de colaboraciones moralistas o altruistas de cualquier tipo, por favor, desahogaos en otros grupos más permisivos o inútiles, pero no en este. Gracias. (Demasiado largo -pensó-… da igual, no puedo hacerlo en menos espacio). ¡Ah! para mañana a las 21,00, ¿quién puede?

Yo.

También.

Luis y yo. Ya somos cinco. Si se apunta más gente reservamos dos pistas.

El capullo lo serás tú. Si no te interesa lo que cuelga la gente no lo leas y punto, como hace todo el mundo. Has tenido que ser precisamente tú el que ha tenido que abrir la boca, el listo, si no te gusta vete a tomar por culo.

Yo pongo lo que me da la gana y tú no vas a decirme lo que tengo que hacer, ¡mamón!

Emoticonos violentos.

Más.

Aún peores.

Si tan necesitados estáis de mujeres y compañía por qué no mandáis a la mierda vuestra vida y os dedicáis a buscar quien os aguante u os quiera joder en lugar de importunar a los demás con vuestras carencias. Igual no tenéis a nadie, ni siquiera por caridad. Así les irá a vuestras mujeres. Pero esa es otra cuestión, a lo que iba, podíais ser más discretos.

También puedo.

Te estás pasando, Toni, la gente es como es y no es necesario faltar o meterse con ella como tú lo haces.

¿Eso qué quiere decir? ¿Qué te parece bien que la gente cuelgue sus mierdas en el grupo de pádel?

Pasa y punto.

O bórrate.

No me da la gana. Yo quiero jugar al pádel. N0 tengo porque aguantar tonterías y groserías que ni me importan o me parecen una solemne memez. Ni tragarme videos fascistas, bromas para subnormales o montajes cutres y de tarados que, francamente, me molestan bastante.

Se puede decir lo mismo pero con más educación y respeto. Con tus formas incurres en lo mismo que ellos.

Ya. Igual es mejor permanecer callado para que no se ofendan, ¡pobrecillos! En cuanto les llevas la contraria se enfadan. Hay que respetar su libertad, ¡no digas tonterías!

Ya vale ¡chicos! vamos a dejarlo o al final va a ser peor. Con no hacerle caso es suficiente. Y a los que colgáis esas cosas controlaos un poco, en cierto modo Toni tiene razón, esto es un grupo de pádel.

Vaya, ya habló el otro intelectual. Si no te interesa te largas tú también.

¡Eh! Tampoco os paséis. Solo intento poner un poco de paz.

Emoticones muy violentos y desagradables.

Más.

¿Por qué? Este grupo es para lo que es, no estoy diciendo nada que no sepamos. Que algunos se callen o prefieran ser prudentes no os da derecho a poner todo lo que os de la gana. Decid si podéis jugar y punto. A nadie nos interesa el resto.

No me interesa jugar con tanto listo y gilipollas. Me borro.

Me apunto para mañana a las 21,oo. Pero vamos a dejarlo estar, chicos.

Yo también me salgo. Idos a la mierda.

Venga, ¡hombre! ¿qué estáis haciendo?

A la mierda he dicho. Tengo un montón de gente con la que jugar sin que me toquen los cojones por lo que cuelgo o pongo. Como hace todo el mundo.

Que te vaya bien.

Bueno, al final ¿cuántos estábamos para mañana?

Creo que siete. Falta uno.

Dais pena, la gente es como es. Qué más os da.

Conmigo ya somos ocho -creo-; ¿reservamos dos pistas?

Me largo donde haya gente normal.

Nota. No he tenido más remedio que transcribir la conversación a un lenguaje legible y quizás con ello ha perdido encanto y autenticidad, de lo contrario y debido a los frecuentes errores, la económica mecánica de la aplicación, la traslación automática del lenguaje hablado -o mal hablado- al escrito y la desgraciada pero orgullosa ignorancia a la hora de preocuparse por una mínima corrección en el uso del propio idioma -cada uno escribe como le da la gana, siempre es el otro quien no quiere comprender- hubiera sido imposible entender nada.

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