Izquierda y derecha (1)

No se trata de manos, piernas o puntos de referencia posicional, sino de política. Estoy cansado de oír que términos como derecha e izquierda han dejado de tener sentido en la política actual, desaparecido el demonio comunista solo queda capitalismo en su infinidad de variantes a nivel mundial, fin de la historia; el tema de la democracia es más complicado de entender. Afirmaciones de este estilo suelen provenir de tipos a los que, curiosamente, sí les interesa la política, pero no como medio para buscar otros modos de hacer feliz a la gente, a cuanta más mejor, sino como forma de hacer negocio a costa de las cuentas públicas, tanto dinero despilfarrado en servicios públicos que en las manos adecuadas generarían suculentos beneficios privados.
Grosso modo, suele haber dos tipos de individuos, quienes creen que el mundo marcha bien tal y como está y cada persona, en función del lugar en el que nace, ha de arreglárselas según lo que le haya tocado o como mejor pueda; y quienes piensan que ese mismo mundo es potencialmente mejorable, y cada existencia particular debe estar de un modo u otro dirigida a que la mejoría siga aumentando y llegue cada vez a más gente. Para los del primer grupo todos no somos iguales, ni siquiera de partida, para los del segundo sí, siempre.
Los primeros aceptan y asumen un orden histórico y jerárquico en el que la clase y el lugar de nacimiento son acríticamente merecidos, casi sagrados -lo abalan siglos de antigüedad. En este orden inmutable dirigentes y poderosos ocupan un lugar preponderante que jamás es cuestionado, tampoco si es merecido o cómo y con qué medios lo consiguieron, además de por qué ha de perpetuarse en el tiempo; y que esta realidad de hecho sea justa o injusta no es de su incumbencia, ellos tienen suficiente con dedicarse a vivir intentando hacerse un hueco dentro de un escalafón subsidiario creado a tal efecto por los dominadores del sistema social, a golpes si es necesario. Los del otro grupo, en cambio, juzgan lo que hay y ven desde el punto de vista de una justicia e igualdad universal que brilla por su ausencia, justicia que jamás validaría o justificaría, bajo ningún concepto, que una serie de grupos o clanes detentaran e impusieran permanentemente su poder, poder que debería ser deslegitimado, directamente defenestrado y compartido; este grupo piensa que hay que hacer todo lo posible por mejorar e, independientemente de dedicarse a vivir sus propias vidas, como el resto, harán lo que esté en su mano por colaborar y ayudar a ello, siempre dentro de sus posibilidades.
Los del primer grupo son de derechas y los del segundo de izquierdas.

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