Todos hemos oído o leído -que no visto ante nuestras narices- sobre cifras de cuatro, cinco y aún más ceros, casi siempre con la excusa de grandes negocios, beneficios astronómicos, riquezas alucinantes u obras de envergadura que alguien, o algo, sufraga -pagar suena demasiado vulgar- a partir de una caja bastante saneada, o no. Dinero igual de inexistente -materialmente- pero de números más largos. Cantidades en cierto modo necesarias e indispensables para demostrar que el día a día del asalariado sin dinero en metálico tiene un sentido; con mucho dinero se hacen grandes cosas -aparte de acumularlo- que, curiosamente, pueden verse, admirar y hasta disfrutarse; todavía hay planeta que esquilmar. Pero esas cifras justificatorias y algo más terrenales, o en cierto modo materializables, son las menos importantes, hay otras aún mayores que solo aparecen en pantallas y terminales selectos, precisamente esos que dicen mover el mundo. Cifras que aún sonando irreales, marcianas o mismamente imposibles, constituyen el pan con el que trasiegan gurús y sacerdotes dominadores de una auténtica criptología indispensable para manipular y dirigir ceremoniosamente la voluntad general, un auténtico arcano, revelado solo a unos pocos, con una fuerza y poder que para sí quisiera el cristiano misterio de la trinidad. En nuestro día a día asistimos sin parpadear al sonido de cifras que parecen sentencias, providencias económicas tal que sermones y cantidades que suenan como exclamaciones; las oímos una y otra vez y seguimos como si tal cosa, probablemente porque nos han convencido de que a partir de ellas esto funciona, aunque ninguno de nosotros sepa qué es esto, qué significa ese funcionamiento y hacia dónde nos lleva.
Muchos dejamos hace ya tiempo de intentar imaginar tales números y su presunta realidad, ya no digo su vulgar e imposible materialidad, pero se siguen repitiendo tal que homilías o admoniciones predicadas por parte de los cardenales que sostienen la fe económica, tipos, probablemente de lo más mezquinos, que, sabedores de su poder y línea directa con Dios, imponen, quitan e intercambian ceros como el Papa reparte bendiciones. Este enorme tinglado económico funciona casi por arte de magia, porque mágico es que el personal lo haya aceptado y se lo trague, o presuma de entenderlo porque cree saber lo que es un mercado, término demasiado vulgar que, sí, en principio se parece a esos en los que usted compra las acelgas, si es que todavía come acelgas. Pero en tales bazares no se ofrecen mercancías al uso, sino que se mercadea con productos tan crípticos y misteriosos como futuros -eso, intente adivinar la mercancía-, valores, bonos, CO2, pérdidas, beneficios, fondos soberanos, fundaciones etc.; todo un elenco de figuras y preceptos que, con el subtítulo de ingeniería financiera, funciona como una auténtica Biblia imposible de ser estudiada o comentada, sobre todo porque en el fondo más bien se parece a una cábala tan abstrusa como barriobajera. Incluso existen, como en toda religión que se precie, sagrados lugares de peregrinación que tampoco necesitan ermita o capilla en la que adorar, se denominan paraísos fiscales, pero se encuentran en esta tierra.
Por supuesto, en mi pura ignorancia yo tampoco llego a entenderlo, pero tampoco soy como esos estúpidos incrédulos que, en su pacata soberbia, osan imaginar sacrilegio mayor que repartir uno de tantos y tantos millones a cada uno de los habitantes de este azaroso planeta, una módica cantidad que facilitaría que cada hijo de vecino tuviera la posibilidad de curar sus males y ser medianamente feliz… ¡Sacrilegio! exclamarían los cardenales y sacerdotes de la religión económica, ¡anatema! No puede concebirse mayor impiedad, ¿qué loco puede alcanzar o pretender que esas enormes y sagradas cifras se degraden a materializarse en el mundo de los humanos de andar por casa? Sería como pretender igualarse a Dios, con ello se resentiría la fe económica, se cuestionarían sus enseñanzas y se haría caer de un plumazo todo el sagrado ceremonial y los misterios del libre mercado, máximo exponente de la inteligencia humana en contacto con lo más sagrado.
-
Entradas recientes
Archivos
- febrero 2026
- enero 2026
- diciembre 2025
- noviembre 2025
- octubre 2025
- septiembre 2025
- agosto 2025
- julio 2025
- junio 2025
- mayo 2025
- abril 2025
- marzo 2025
- febrero 2025
- enero 2025
- diciembre 2024
- noviembre 2024
- octubre 2024
- septiembre 2024
- agosto 2024
- julio 2024
- junio 2024
- mayo 2024
- abril 2024
- marzo 2024
- febrero 2024
- enero 2024
- diciembre 2023
- noviembre 2023
- octubre 2023
- septiembre 2023
- agosto 2023
- julio 2023
- junio 2023
- mayo 2023
- abril 2023
- marzo 2023
- febrero 2023
- enero 2023
- diciembre 2022
- noviembre 2022
- octubre 2022
- septiembre 2022
- agosto 2022
- julio 2022
- junio 2022
- mayo 2022
- abril 2022
- marzo 2022
- febrero 2022
- enero 2022
- diciembre 2021
- noviembre 2021
- octubre 2021
- septiembre 2021
- agosto 2021
- julio 2021
- junio 2021
- mayo 2021
- abril 2021
- marzo 2021
- febrero 2021
- enero 2021
- diciembre 2020
- noviembre 2020
- octubre 2020
- septiembre 2020
- agosto 2020
- julio 2020
- junio 2020
- mayo 2020
- abril 2020
- marzo 2020
- febrero 2020
- enero 2020
- diciembre 2019
- noviembre 2019
- octubre 2019
- septiembre 2019
- agosto 2019
- julio 2019
- junio 2019
- mayo 2019
- abril 2019
- marzo 2019
- febrero 2019
- enero 2019
- diciembre 2018
- noviembre 2018
- octubre 2018
- septiembre 2018
- agosto 2018
- julio 2018
- junio 2018
- mayo 2018
- abril 2018
- marzo 2018
- febrero 2018
- enero 2018
- diciembre 2017
- noviembre 2017
- octubre 2017
- septiembre 2017
- agosto 2017
- julio 2017
- junio 2017
- mayo 2017
- abril 2017
- marzo 2017
- febrero 2017
- enero 2017
- diciembre 2016
- noviembre 2016
- octubre 2016
- septiembre 2016
- agosto 2016
- julio 2016
- junio 2016
- mayo 2016
- abril 2016
- marzo 2016
- febrero 2016
- enero 2016
- diciembre 2015
- noviembre 2015
- octubre 2015
- septiembre 2015
- agosto 2015
- julio 2015
- junio 2015
- mayo 2015
- abril 2015
- marzo 2015
- febrero 2015
- enero 2015
- diciembre 2014
- noviembre 2014
- octubre 2014
- septiembre 2014
- agosto 2014
- julio 2014
- junio 2014
- mayo 2014
- abril 2014
- marzo 2014
- febrero 2014
- enero 2014
- diciembre 2013
- noviembre 2013
- octubre 2013
- septiembre 2013
- agosto 2013
- julio 2013
- junio 2013
- mayo 2013
- abril 2013
- marzo 2013
- febrero 2013
- enero 2013
- diciembre 2012
- noviembre 2012
- octubre 2012
- septiembre 2012
- agosto 2012
- julio 2012
- junio 2012
- mayo 2012
- abril 2012
Categorías
Meta