Imágenes

¿Por qué en muchas de las imágenes de identificación de usuarios de WhatsApp, casados o con pareja, aparecen hijos o nietos? ¿Significa eso que las correspondientes parejas desgraciadamente han fallecido o, en cambio, no importan tanto porque, por ejemplo, son el inevitable peaje que exige cualquier descendencia, luego convertido/a en estorbo; una antigua y desafortunada elección a la que ya es suficiente con soportar cada día en vivo y en directo, un arrepentimiento permanente que no merece aparecer en la imagen que uno pretende dar de sí porque si los vieran…? ¿No es la pareja la primera elección, la más personal, de la que uno o una habría de estar orgulloso puesto que dice casi todo de nosotros? ¿Y no deberíamos liberar a nuestros descendientes de la pesada carga de nuestras dudas y/o fracasos sentimentales? ¿Qué diría uno de esos orgullosos padres y madres, o abuelos y abuelas, si ante su vanidosa y voluntaria exhibición pública de descendencia alguien comentara, por ejemplo, si no le da vergüenza haber parido caretos tan feos? ¿Se ofendería? ¿Por qué creemos que los demás han de aceptar sin comentarios ese pueril y a veces ridículo exhibicionismo? Además, sin el consentimiento de los protagonistas.

¿Por qué atrae irse poco a poco muriendo en las imágenes de hijos y nietos sin su permiso? ¿Qué dice eso de los adultos? Porque no son trofeos, ni se trata de más o menos amor o cariño -no es el lugar adecuado-; esas demostraciones, por llamarlas de algún modo, no nos convertirán en mejores personas ni justificarán nuestros errores, ni nos harán más dignos de atención o respeto; suenan más a deserciones, en algunos casos casi desesperadas, confesiones por la puerta de atrás que no traen más calma y tampoco valen como solución.

¿Dónde estábamos?

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