Sensibilidades

Ha hecho buen tiempo y aunque fuera Octubre y según la costumbre y época del año las temperaturas deberían haber sido frescas con tendencia al frío sin embargo no había nada mejor que coger el coche y salir pitando a la playa como si fuera verano porque apetecía y aunque no les pareciera del todo bien a esa insistente caterva de expertos y agoreros empeñados en amargar la fiesta a los demás vía sus permanentes sermones con eso del calentamiento global del que pocos más que ellos saben y les resulta difícil demostrar debido a que casi nadie o precisamente nadie dispone de una estadística fiable de los posibles comportamientos y reacciones del planeta a lo que milenio tras milenio viene sucediendo en su siempre cambiante y golpeada corteza permanentemente ocupada por millares o millones de especies vegetales y animales que van y vienen sin cesar de reproducirse y mutar dando paso a otras nuevas también dedicadas a ocupar un espacio concreto o deambular de aquí para allá hoyando una antigua y siempre cambiante superficie que se transforma y en ocasiones colapsa indiferente a sus ocupantes que en nuestro caso suman el maravilloso progreso o descubrimiento de la consciencia de nuestra temporalidad y su sometimiento al poco tiempo disponible para sentirla y hacerla satisfactoria sin que en principio nos preocupe su predeterminado y animal fin que en cierto modo nos obliga a decidir sobre la marcha y disfrutar cuanto podamos o queramos sin que tampoco importen esos semejantes a los que les da por sentirse de algún modo responsables de lo que otros según ellos más alocados o inconscientes le están haciendo al planeta con su incesante y voraz consumo sin fin frente al cual no les queda más remedio que dedicarse a reprimir y censurar a todo aquel que puede divertirse y disfrutar afeándoles su irreflexivo comportamiento con su propia y temporal casa mientras amenazan con que el futuro del planeta depende precisamente de lo que cada cual haga con su existencia y los baños a destiempo en Octubre siempre ajenos a nuestra propia insignificancia y la palmaria evidencia de que el presente y futuro de este planeta ya lo predijo Dios dejándonos en él a nuestro albur algo preocupado por nuestra indolencia y nada por una intrascendencia como especie que poco o nada puede hacer respecto de sus designios a pesar y en contra de tanto purista soberbio que se considera y valora por encima del Creador atreviéndose a señalar a quienes según ellos no son lo suficientemente responsables y pesimistas y piensan y actúan según sus pasajeros caprichos de inmediato tachados de poco o nada solidarios también con el resto de los ocupantes de esta tierra además de hacerles responsables de la miseria de ese millonario porcentaje de habitantes con menos poder adquisitivo que probablemente haría si pudiera lo mismo que ellos y más pronto que tarde llegará el día en el que una gran mayoría pueda hacerlo aunque tengan que aguantar a otros congéneres concienciados igual de pesados calentándoles la cabeza con la misma o aún si cabe más apocalíptica insistencia porque no tienen nada mejor que hacer que entretener su aburrimiento y escasa imaginación fijándose y afeándole a sus semejantes que no piensen en el futuro de sus hijos y el planeta que les están dejando como si a cada cual le preocupara el mañana cuando lo que cuenta es lo que puedas vivir hoy y los que vengan detrás que arreen.

 

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