La siempre difícil labor de la Iglesia

(Textual)

Los lugareños con iniciativa estaban muy felices de unirse al clero para convertirse en miembros de esa nueva clase privilegiada. De esa manera, amenazaban con socavar el control que los terratenientes tenían sobre sus vidas. Gelasio -el Papa de entonces- se enteró de que muchos de los que se convirtieron en sacerdotes y en diáconos habían sido esclavos, y muchos más habían sido obnoxii -campesinos vinculados para siempre a la finca en la que estaban registrados como contribuyentes-, el estatus clerical los liberaba de esas ataduras. Eso sucedió en una época en la que los terratenientes del sur de Italia dependían de su habilidad para controlar una gran reserva de trabajo servil por deudas para producir la cosecha anual a la que estaba supeditada su riqueza.

Gelasio apoyaba a los terratenientes con entusiasmo en lo que se refería al control de sus campesinos. La ordenación sacerdotal no debía convertirse en una válvula de escape para los esclavos y los campesinos atados a la tierra.

A este respecto, el papa estaba de acuerdo con el laicado rico. La alteración del orden social propiciada al permitir que las personas atadas a la tierra se unieran al clero equivalía a una especie de contaminación: una mácula en el honor de la Iglesia cristiana.

Gelasio introdujo, con pétrea certeza, la metáfora social de la gran finca. Según Gelasio, ninguna persona podía afirmar que había nacido libre. Todos nacían con la falta de libertad heredada de Adán. Todos estaban sujetos al pecado, como si fueran campesinos atados a la tierra: <<… atados al lugar de origen donde están inscritos, porque su nacimiento se ha dado en un estado de dependencia servil>>.

Gelasio recurrió instintivamente al lenguaje de la esclavitud y de la obligación hereditaria como metáfora principal de la condición humana, lo que puede darnos un vislumbre de la presión del esfuerzo social en las grandes fincas del Mezzogiorno del siglo V.

Peter Brown; Por el ojo de una aguja. Acantilado 2016. Págs. 932 y ss.

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