Casados

Interrumpió la amenazante emisión del siguiente capítulo cuando se cerraba la puerta de la calle. Laura volvía a largarse a horas intempestivas, sin explicaciones, otra costumbre de su hija que seguía sin gustarle -si es que todavía tenía voz en aquella casa. La otra Laura ya dormía bajo la amenaza de un nuevo madrugón de los que a nadie gustan -otro de los beneficios que concede el trabajo a los afortunados que lo disfrutan, a lo que sumar su lenta, genuina e inexorable erosión, tanto física como intelectual; pero tampoco en este caso podía hacer mucho, no era su trabajo. En realidad no le apetecía estar allí, en su estupendo sofá, entre aquellas paredes que ya no reconocía como suyas, si es que alguna vez lo fueron y para qué -uno más de los placeres que otorga la necesaria y bien vista obligación de tener una casa-; hasta los objetos más personales, aquellos que nadie discutiría como suyos, o preferidos -o lo que fuera-, habían dejado de decirle algo, solo tiempo pasado acumulándose y confundiéndose a medida que se precipitaba en el olvido. Estaba cansado de aquello, de su feliz vida, hastiado, sin expectativas, ¿tenerlo todo significa esto? Pues vaya una mierda… De pronto se acordó de Rosa -¡qué buena estaba! y cómo le quería. Qué bien lo pasaban, ahora mismo diría que la echaba de menos, aquella vida de no parar, siempre de aquí para allá, también discutiendo con los suegros, tan fachas y tan ricos. ¿Volvería con ella? ¿Por qué no? esa parte de su vida se había quedado sin explorar y con la imaginación no llegaba… ¿Y qué estoy haciendo aquí? Porque la tomadura de pelo de para toda la vida no deja de ser eso, una estúpida y cruel tomadura de pelo, nadie en su sano juicio debería dejarse atrapar por ese tipo de mentiras. No estamos hechos para aguantar por cojones con alguien a quién seguramente a los pocos años ya no soportarás, mucho menos querer o de quien seguir enamorado; se trata de un sacrificio totalmente contra natura, una obligación impuesta por la gente de orden, imagino que para que esto no se desmadrara y al final, cada cual a lo suyo y huérfanos de responsabilidades, llegáramos al caos total. Ni súbditos ni acólitos, ¡menudo panorama! ¡¿Qué sería entonces de la historia?!… ¿Qué hacía todavía con Laura? ¿ejerciendo de operario de objetos sexuales? Porque lo del amor, la loca atracción y la apremiante excitación habían pasado a mejor vida… ¿Y con Rosa? Ahora sí se excitó a partir de algunos recuerdos borrosos que de pronto parecían recientes, como si hubiera sucedido ayer; y la echó de menos, al menos aquella vida con ella y el futuro que no tuvieron porque entonces eligió otro camino, éste, ya finiquitado y sin perspectivas de arreglo o solución. Ni ganas, solo queda compartir gastos hasta que el cuerpo diga basta y cada vez con menos paciencia a la hora de discutir o de intentar entrar en razón -menuda mierda eso de la razón, si la cosa no funciona ¿para qué te sirve la razón si nadie se va a mover del sitio porque se está muy cómodo?… La última vez que la vio cruzaron unas palabras rápidas y le contó que ahora estaba en algo de relaciones internacionales en una multinacional local ¡seguía estando igual de buena! ¡todavía! No le preguntó si tenía pareja o seguía sola, la próxima vez lo haría -y comenzó a saborear el momento como si fuera mañana mismo… Definitivamente no quería seguir viendo aquella mierda de serie para cuarentones infinitos, menudo tostón; nos tragamos cualquier cosa con tal de que el tiempo pase, ¡hasta qué punto llega la desidia que gastamos!… Decidido, volvería con ella, pero… ¿con la pinta que gasto ahora y lo cascado que ando? ¿para estar todo el día follando, ir y venir como antes o para sentarnos a hablar, contarnos y conocernos mejor -qué bonito suena- y lo bien que… Nada, nada, lo mejor sería otra oportunidad, retomarlo donde lo dejamos, volver atrás en el tiempo y que otra realidad fuera posible, da igual si paralela o consecutiva -¿con la cabeza de ahora o con la de entonces?… pero si era medio gilipollas… Uno tiene ganas de cambiar y aunque el cuerpo no da para más la cabeza no para, todavía funciona, en estos precisos momentos a toda pastilla…

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