Apunte sobre Cuba

Como consecuencia de la formalización de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba y las potenciales relaciones comerciales a la vista que procuraría la nueva situación, los espacios de noticias suelen regalarnos entrevistas a ciudadanos cubanos opinando sobre su futuro y mostrarnos imágenes de calles de ciudades cubanas por las que circulan vehículos antiguos y viejos que por aquí sólo podemos ver en alguna que otra película ambientada a mediados del pasado siglo XX. Por eso no es difícil imaginar a algún visionario, aficionado o emprendedor de negocios rápidos y suculentos frotándose las manos ante la posibilidad de comprar a buen precio tales autos, venderlos directamente a cualquier caprichoso o coleccionista o revisarlos y renovarlos para después también ponerlos a la venta pero con mayor provecho. Más de uno estaría dispuesto a pagar lo que fuera con tal de presumir al volante de semejantes carrocerías motorizadas.

De algún modo ha de empezar el asalto de la isla por parte economía norteamericana -aunque probablemente sea una cuestión de hecho antes de que nos demos cuenta-; queda ver hasta qué punto los actuales dirigentes cubanos consiguen digerir o controlar el desembarco, con o sin la intervención de los restos del ejército de Batista que aguarda su hora en Miami. El negocio es el negocio y los yanquis saben bastante de eso; Cuba es un buen negocio, con coches y sin coches, con los Castro o sin los Castro. Falta saber si los cubanos, habituados a vivir de lo mejor de lo peor, están dispuestos a vender sus coches y por cuánto. O a cambio de qué.

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